19 julio 2018
Como con cualquier proceso agrícola o de producción, cultivar uvas y hacer vino tiene un impacto en el medio ambiente. Desde el uso del agua hasta el manejo de plagas y envasado, la industria del vino adopta cada vez más prácticas para garantizar un futuro más sostenible.
Con la comunidad vitivinícola de California emergiendo como una de las líderes mundiales en viticultura sostenible, hablamos con Allison Jordan, Vicepresidenta de Asuntos Ambientales del Instituto del Vino y Directora Ejecutiva de la Alianza de Viticultura Sostenible de California (Sustainable Winegrowing Alliance), sobre las prácticas que pueden reducir el impacto ambiental de la vinificación alrededor del mundo.

1. Uso del agua
Si bien las uvas de vino requieren menos agua que la mayoría de los cultivos, el agua es un recurso precioso y limitado que debe manejarse con prudencia. Este problema prevalece en California, donde una sequía ha causado escasez de agua en los últimos cuatro años.

"La mayoría de los viñedos de California utilizan riego por goteo, un método altamente eficiente que se conserva al suministrar la cantidad justa de agua y en el lugar correcto para ayudar a concentrar la energía en la producción de racimos de uvas, no el exceso de vegetación", explica Jordan.
Las herramientas para medir y monitorear las necesidades de agua permiten a los productores aplicar el agua de manera eficiente y sólo cuando es necesario.

2. Eficiencia energética
La energía es costosa y si proviene de combustibles fósiles, causa emisiones de gases de efecto invernadero. En un intento por reducir la huella de carbono y costos, los viticultores de California han adoptado una serie de prácticas de ahorro de energía.

Estos incluyen la cosecha de uvas por la noche y temprano en la mañana, lo que mantiene la fruta más fresca, y reduce la necesidad de refrigeración de alto consumo de energía; invertir en bombas con mayor eficiencia energética, así como en medidores de flujo para rastrear el uso del agua; e instalar paneles solares para proporcionar energía a los motores, bombas de riego y otros equipos.

3. Manejo de plagas
Las plagas son una realidad en los viñedos, pero Allison Jordan dice que existen alternativas de control biológico y cultural que causan un impacto ambiental mínimo.

"Los viticultores pueden considerar la introducción activa de insectos benéficos, como ácaros depredadores, arañas, avispas o mariquitas, en sus viñedos para ayudar a controlar la población de insectos dañinos. La construcción de nidos atrae a los búhos depredadores que se alimentan de topos y ardillas que causan daños a las raíces, e incluso los pollos pueden controlar los gusanos cortadores en los viñedos", dice.

4. Fertilizantes

El uso de fertilizantes y modificadores del suelo -productos que se agregan a la tierra para mejorar el crecimiento y la salud de las plantas- para mantener la calidad del suelo puede ser dañino para el medio ambiente, además de costoso.

"Los fertilizantes no siempre son necesarios y alentamos a los viticultores a tomar decisiones informadas sobre si aplicar fertilizantes y modificadores de suelo sobre la base de resultados de pruebas de suelo y laboratorio interpretados correctamente", dice Jordan. La especialista agrega que las alternativas naturales incluyen estiércol o materia orgánica del compost, ambos subproductos del proceso de vinificación.

5. Transporte
Se utilizan muchas formas de transporte en la elaboración del vino y las entrega. El transporte causa emisiones de combustibles fósiles y gases de efecto invernadero derivados del transporte de botellas de vidrio.

Jordan explica que el equipo agrícola impulsado por biodiesel y los vehículos eléctricos pueden usarse para minimizar el uso de combustibles fósiles.

"También existe una tendencia creciente hacia el uso de botellas de vidrio de menor peso y otros envases para reducir el peso y las emisiones de gases de efecto invernadero, manteniendo al mismo tiempo la calidad del vino", agrega.

6. Envases
Las opciones de envases pueden tener un impacto significativo en el medioambiente.

Por ejemplo, los envases de cartón son 100% reciclables y ofrecen una huella de carbono mucho menor que otras alternativas de envasado de vino.

Sin embargo, como señala Allison Jordan, las decisiones en el envasado no sólo dependen de las viñas, ya que también influyen las preferencias del mercado y del consumidor.

"Lo que las viñas pueden hacer es establecer criterios de sostenibilidad para sus proveedores, exigirles envases que incorporen contenido reciclado o post consumo, además de solicitarles que retiren el exceso de suministros no utilizados", y agrega que muchas bodegas ya usan tintas a base de soya sin blanquear y cartón sin cloro para cajas de envío.


Acerca de Allison Jordan
Allison Jordan es Vicepresidenta de Asuntos Ambientales del Wine Institute, una asociación de política pública de casi 1,000 viñas y negocios afiliados de California.
También se desempeña como Directora Ejecutiva de la Alianza de Viticultura Sostenible de California (California Sustainable Winegrowing Alliance), una organización no gubernamental incorporada en 2003 por el Instituto del Vino (Wine Institute) y la Asociación de Productores de Vino de California para promover la responsabilidad ambiental y social en la industria del vino en dicho Estado. Jordan representa al Instituto del Vino (Wine Institute) en la junta directiva de la Iniciativa  Nacional de Uvas & Vinos (National Grape & Wine Initiative) y al Diálogo Medioambiental de California (California Environmental Dialogue).
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